LA VIDA PIPPO BUNORROTRI di Giuseppina De Biase

LA VIDA
Pippo Bunorrotri

Questa Poesia rifiuta l’idea della vita come una passerella dorata o un cammino predeterminato. Il Poeta la descrive come un’esperienza complessa, fatta di lotte e di scelte quotidiane. La Poesia ci mette di fronte a una grande verità: siamo noi, con le nostre stesse mani, a dover tessere gli istanti e rammendare i momenti per dare forma e abito alla nostra sostanza invisibile.
Questa Poesia si interroga anche sul valore del nostro passaggio terreno e sul significato profondo della morte.
La morte è descritta come un evento improvviso e brutale che riduce il corpo a una “mummia fredda” e in cenere, con il rischio di un oblio totale. Questa parte enfatizza la fragilità dell’essere umano quando viene privato del suo vissuto.
Proprio quando tutto sembra ridursi in polvere, avviene il miracolo della redenzione attraverso il riscatto della memoria.
Il Poeta sposta lo sguardo dal letto di cenere al «balcone di uno sguardo» dove si affaccia la nostalgia. È proprio questo sentimento, spesso ingiustamente snobbato come passivo, a fare da scudo contro un’esistenza insignificante. La vita si salva se diventa “storia”.
La metafora del tappeto rosso ritorna prepotentemente nell’ultima parte della Poesia trasformandosi in una sfilata cinematografica: sul “tappeto rosso dei ricordi” non sfilano solo le celebrità o i momenti perfetti, ma l’intera gamma dell’esperienza umana. Ci sono gli «stracci e le toppe» dei nostri fallimenti e dei nostri dolori, accanto agli «abiti da sera» e ai vestiti della festa.
Leggere questa poesia oggi significa fermarsi nel mezzo del nostro “trotto” quotidiano. Il Poeta ci suggerisce che la bellezza di un’esistenza non sta nella sua impeccabilità, ma nella ricchezza del tessuto che siamo riusciti a cucire. I gemiti e le gioie, se custoditi dal ricordo di chi resta, privano la morte della sua vittoria più grande. La vita se ne va, è vero, ma lascia dietro di sé un’opera d’arte sartoriale che rifiuta, con tutta la sua forza, di essere dimenticata.

Giuseppina De Biase



Este poema rechaza la idea de una vida como una pasarela dorada o un camino predeterminado.El poeta la describe como una experiencia compleja, hecha de luchas y elecciones diarias. El poema nos enfrenta a una gran verdad: somos nosotros, con nuestras propias manos, quienes debemos tejer los instantes y remendar los momentos para dar forma y vestido a nuestra sustancia invisible.
Este poema también se interroga sobre el valor de nuestro paso terrenal y sobre el significado profundo de la muerte.
La muerte se describe como un evento repentino y brutal (un abrir y cerrar de ojos) que reduce el cuerpo a una “momia fría” y ceniza, con el riesgo de un olvido total. Esta parte enfatiza la fragilidad del ser humano cuando se le priva de sus vivencias.
Justo cuando todo parece reducirse a polvo, ocurre el milagro de la redención a través del rescate de la memoria.
El Poeta desvía la mirada del lecho de cenizas hacia el «balcón de una mirada» adonde se asoma la nostalgia. Es precisamente este sentimiento, a menudo injustamente menospreciado por pasivo, el que sirve de escudo contra una existencia insignificante. La vida se salva si se convierte en “historia”.
La metáfora de la alfombra roja regresa con fuerza en la última parte de la Poesía, transformándose en un desfile cinematográfico: sobre la “alfombra roja de los recuerdos” no solo desfilan las celebridades o los momentos perfectos, sino toda la gama de la experiencia humana. Están los «harapos y remiendos» de nuestros fracasos y de nuestros dolores, junto a los «vestidos de gala» y las ropas de fiesta.
Leer esta Poesía hoy significa detenerse en medio de nuestro “trote” diario. El Poeta nos sugiere que la belleza de una existencia no radica en su impecabilidad, sino en la riqueza del tejido que hemos logrado coser. Los gemidos y las alegrías, si son custodiados por el recuerdo de quienes se quedan, privan a la muerte de su mayor victoria. La vida se va, es verdad, pero deja tras de sí una obra de arte de la alta costura que se niega, con todas sus fuerzas, a ser olvidada.

Giuseppina De Biase


LA VIDA

La vida no es una alfombra roja

donde exhibir el destino,

ese qué crees

que se te ha asignado

por lo divino.

La vida es una senda pedregosa

de subidas y bajadas

de prisas hacia adelante,

de trotes hacia atrás,

de esperas y lamentos,

de lágrimas y arrepentimientos.

La vida es ese universo

sin sino fijado

donde tú tejes instantes

y remiendas momentos

para vestir al destino

invisible de tu sustancia.

En el trote o en la prisa

de un día sin fecha

notaras llegar la muerte

en la convulsión fatal

del parpadeo, de una mirada

de pavor, en el momento siguiente,

la fría momia

de mirada apagada

y pupilas vidriosas

se corromperá

en un lecho de cenizas,

convirtiéndose

en un anónimo

olvido.

Es posible, que el recuerdo prevalezca

en el balcón de una mirada

que la añoranza mira

para que la vida no sea vulgar

y tenga su historia,

en la alfombra roja del recuerdo

donde se exhiben los harapos y remiendos,

los vestidos de noche

y los conjuntos festivos

con los sonidos de su gemir

de una vida que se fue sin olvido.

Pippo Bunorrotri


LA VITA

La vita è quell’universo

senza un destino fissato

dove tessi istanti

e rammendi momenti

Per vestire il destino

invisibile della tua sostanza.

Nel trotto o nella fretta

di un giorno senza data

Noterai arrivare la morte

nella convulsione fatale

di un battito di ciglia, di uno sguardo

terrorizzato, un attimo dopo,

la mummia fredda

con uno sguardo spento

e pupille vitree

Si consumerà

su un letto di cenere,

diventando

un anonimo

dimenticato.

È possibile che la memoria prevalga

sul balcone di uno sguardo

che la nostalgia osserva

affinché la vita non sia volgare

e abbia una sua storia,

sul tappeto rosso dei ricordi

dove sono esposti stracci e toppe,

abiti da sera

e gli abiti festivi

con i suoni dei suoi gemiti

di una vita che se n’è andata senza essere dimenticata.

Pippo Bunorrotri 

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