DESTINO PIPPO BUNORROTRI di Giuseppina De Biase

DESTINO
Pippo Bunorrotri

Ci sono momenti in cui ci guardiamo  indietro e abbiamo  l'impressione che il tempo sia volato lasciandoci addosso il peso di sogni mai realizzati e di parole rimaste a metà. 
È esattamente in questo spazio sospeso che nasce la Poesia  "Destino" di Pippo Bunorrotri,  una poesia che non vuole insegnare nulla ma che sceglie di mettersi a nudo con una sincerità disarmante.
La Poesia  si muove come un viaggio notturno e intimo. Il Poeta cammina tra tramonti e deserti mentali, portandosi dentro una malinconia profonda per un passato che sente di non aver mai posseduto davvero. Si paragona a un uccellino nel nido che aspetta l'alba, bloccato in un'attesa fragile e immobile. Ma quando decide di alzare gli occhi al cielo e interrogare le stelle capisce che non serve cercare risposte lontane: la verità e la direzione sono già lì, dentro il suo stesso sguardo.  Il vero nodo della Poesia, però, è il dramma dell'incomprensione. C'è un dolore sordo nel sentire che nessuno ascolta il suono della propria voce. È qui che avviene la svolta: invece di arrendersi all'isolamento, Bunorrotri si rifugia nella scrittura. Sulla pagina bianca, il silenzio smette di essere un nemico e diventa un alleato prezioso. La penna trasforma i sospiri e le lacrime in parole concrete, capaci di superare le barriere dell'indifferenza. Se gli altri non sanno ascoltare, saranno costretti a leggere.
Verso la fine, l'atmosfera si fa quasi visiva, dipinta attraverso forti contrasti interiori come "tempeste senza vento" ed "oceani senza onde". È la descrizione perfetta di quella confusione calma solo in apparenza, ma che dentro brucia. Il finale  della poesia si chiude nella  voce del silenzio, una dimensione che sa essere fredda come la solitudine, ma che custodisce intatto il fuoco delle sue  emozioni più vere.
Destino in fondo  è una Poesia che non gira intorno al problema. Ammette chiaramente che la solitudine fa male e che perdersi è facile, ma ci mostra come, proprio dentro quel silenzio profondo, si possa ritrovare se stessi e cambiare la propria vita.
 
Giuseppina De Biase 


Hay momentos en los que miramos hacia atrás y tenemos la impresión de que el tiempo ha volado, dejándonos encima el peso de sueños nunca realizados y de palabras que se quedaron a medias. 
Es exactamente en este espacio suspendido donde nace la poesía "Destino" de Pippo Bunorrotri, una poesía que no pretende enseñar nada, sino que elige desnudarse con una sinceridad desarmante.
La poesía se mueve como un viaje nocturno e íntimo. El poeta camina entre atardeceres y desiertos mentales, llevando dentro una profunda melancolía por un pasado que siente que nunca poseyó realmente. Se compara con un pajarillo en el nido que espera el amanecer, atrapado en una espera frágil e inmóvil. Pero cuando decide levantar los ojos al cielo e interrogar a las estrellas, comprende que no sirve de nada buscar respuestas lejanas: la verdad y la dirección ya están allí, dentro de su propia mirada. 
El verdadero nudo de la poesía, sin embargo, es el drama de la incomprensión. Hay un dolor sordo al sentir que nadie escucha el sonido de la propia voz. Es aquí donde se produce el giro: en lugar de rendirse al aislamiento, Bunorrotri se refugia en la escritura. En la página en blanco, el silencio deja de ser un enemigo y se convierte en un aliado valioso. La pluma transforma los suspiros y las lágrimas en palabras concretas, capaces de superar las barreras de la indiferencia. Si los demás no saben escuchar, se verán obligados a leer.
Hacia el final, la atmósfera se vuelve casi visual, pintada a través de fuertes contrastes interiores como "tormentas sin viento" y "océanos sin olas". Es la descripción perfecta de esa confusión que solo en apariencia está calma, pero que por dentro quema. El final de la poesía se cierra en la voz del silencio, una dimensión que sabe ser tan fría como la soledad, pero que custodia intacto el fuego de sus emociones más verdaderas.
Destino, en el fondo, es una poesía que no da rodeos al problema. Admite claramente que la soledad duele y que perderse es fácil, pero nos muestra cómo, precisamente dentro de ese silencio profundo, uno puede reencontrarse a sí mismo y cambiar su propia vida.

Giuseppina De Biase 

DESTINO

He navegado en los días,

en las noches he dibujado

el destino de un sueño

sin encontrarle sitio a los lamentos

que con lágrimas he envuelto.

He buscado en las palabras

el rostro del tiempo,

de ese tiempo mío

que nunca he tenido

y ha las estrellas he interrogado

por ese tiempo de quietud y callado

y ellas me han susurrado;

que mis ojos son la patria

de mi mirada.

Me he refugiado en la escritura

convirtiéndome en cómplice del silencio,

y en ese silencio, mi voz he alzado

mostrando lo que siento y lo que soy

perdiéndome entre suspiros y lágrimas

porque nadie escucha el sonido de mi voz

pero sus ojos leen las palabras de mi escritura

que hablan del tiempo de mi sueño.

He caminado en los atardeceres

buscando ese desierto de arena

donde enterrar mis lágrimas,

porque lloro por el tiempo que no es mío

y por las horas que he perdido

en el oscuro deseo de un destino sin sueño

que como pájaro adormecido

espera su amanecer, en el nido.

En esas tempestades sin viento,

de la conciencia.

En ese océano sin olas,

de la mente.

En esas soledades adormecidas,

en esos atardeceres impíos,

donde la luz acaricia mi hombro

he escuchado como habla el silencio

sintiendo el frio de sus palabras

y el fuego de sus emociones.

Pippo Bunorrotri                
 

DESTINO


Ho navigato nei giorni,

Ho disegnato di notte

il destino di un sogno

senza trovare posto per i lamenti

che con le lacrime  ho avvolto.

Ho cercato nelle parole

il volto del tempo,

di quel tempo mio 

che non ho mai avuto

E ho interrogato le stelle

di  quel tempo di quiete e silenzio

e mi hanno  sussurrato;

che i miei occhi sono la patria

del mio sguardo.

Mi sono rifugiato nella scrittura

diventando complice del silenzio,

E in quel silenzio, la mia  voce ho alzato

mostrando ciò che provo e chi sono

perdendomi in sospiri e lacrime

perché nessuno ascolta  il suono della mia voce

Ma i loro  occhi leggono  le parole della mia scrittura

che parlano del tempo del mio sogno.

Ho camminato nei  tramonti

cercando  quel deserto di  sabbia

dove seppellire le mie lacrime,

perché piango per un tempo che non mi appartiene

e per le ore che ho perso

nell'oscuro desiderio di un destino senza sogni

come un uccello addormentato

che attende la sua alba nel nido.

In quelle tempeste senza vento,

della coscienza.

In quell'oceano senza onde,

della mente.

In quelle solitudini addormentate,

in quei tramonti sacrileghi,

dove la luce mi accarezza la spalla

Ho ascoltato  come il silenzio parla

sentendo la freddezza delle sue parole

e il fuoco delle sue emozioni.

Pippo Bunorrotri 


 

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